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El misterioso caso de la lavadora que perdía agua

ImagenAunque siempre recomiendan poner la lavadora cuando se está en casa, más de uno nos hemos saltado esa prohibición en aras de poder ir a la compra mientras dura el programa de lavado, recoger al niño del cole o simplemente aprovechar el bonito día que hace para dar un paseo.

Lo tenemos todo calculado, llegamos justo cuando va a terminar para tender la ropa o pasarla a la secadora, pero…¡Oh, no! nuestros planes se rompen en un momento cuando llegamos y nuestra cocina se ha convertido en una piscina. ¿quién ha sido el causante de este reguero de agua? No hace falta ser Sherlock Holmes para concluir tras las pistas, que esta vez el mayordomo no tuvo nada que ver, sino que fue la lavadora.

Antes de llamar al Servicio Técnico, desde Areeta.es os damos unos consejos para descubrir al culpable de este estropicio. Después de fregar el agua y rezar al patrón de los seguros, San Nolocubre, para que no haya pasado la humedad al vecino de abajo, cojamos nuestra lupa de investigador porque el caso en muchos casos puede ser resuelto por nosotros mismos. ¡Comienza el juego!

Lo primero es apretar bien o reforzar las conexiones de la lavadora. Elemental querido Watson, que dirán muchos, pero a veces esta primera comprobación nos salvará de muchos aprietos. También se puede ver la calidad de nuestras juntas ya que con el paso del tiempo pueden estar dañadas o gastadas. Si esto fuera así, solo tendría que renovarlas y volverlas a conectar.  Pero el caso puede complicarse aún más, y aquí nuestros investigadores tienen que agudizar el ingenio. ¿Sigue perdiendo agua?  Puede pasar que no se haya cerrado del todo el filtro de la bomba. Si está suelto y abierto, gírelo y apriételo cuando se ha encajado. En algunas lavadoras, el filtro se encuentra en el manguito de goma y en otras en el borde inferior derecho o izquierdo detrás de la tapa.

Caso resuelto ¿o no? Entonces recomendamos poner la  lupa en los cristales de la puerta ya que pueden estar sucios u obstruidos.  Compruebe la carga y asegúrese de que el cristal delantero y la goma de la puerta estén libres de pelusillas o de que no se haya atrapado ninguna prenda entre la goma y la puerta cuando se cargaba. El sello de la puerta debe hacer un contacto limpio con el cristal; si no, puede haber una fuga de agua. Esperemos que el misterio haya sido resuelto.  Y como diría el genial detective imaginado por Sir Arthur Conan Doyle  «Yo no diría que lo resolví de manera brillante, lo único que hice fue seguir un razonamiento analizando todas las pistas. Observar y razonar son dos constantes en mi vida que no puedo dejar, querido Watson».

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Esta entrada fue publicada en enero 28, 2014 por .
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