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Hartos de tanto frotar

En acero inoxidable o en titanio. Los electrodomésticos con apariencia metálica se han apoderado de las cocinas españolas más sofisticadas. A la par que elegancia, estos materiales logran transmitir al espacio en el que se instalan una imagen de pulcritud difícilmente superable por ningún otro componente. Eso sí, siempre que estén limpios. Porque las manchas, por mucho tratamiento antihuellas que lleven, acaban siempre apareciendo más tarde o más temprano. Y lo que es peor, logran atraer como un imán las miradas de la suegra pejiguera que examina cada rincón de la casa cuando visita al hijo o las del invitado maniático de la limpieza que, cuando el anfitrión se da la vuelta, pasa el dedo para calcular la última vez que sacamos el trapo a relucir.

En realidad, la mayoría de estas manchas logran eliminarse con un simple paño, humedecido en agua con jabón o amoniaco. También podemos utilizar limpieza, disponibles en cualquier supermercado. Incluso hay quien, bajo la proclama de la ecología y la sostenibilidad, emplea ingredientes naturales como el vinagre, el zumo de limón o, incluso, el aceite de oliva mezclado con ceniza de tabaco. En cualquier caso, los resultados suelen ser bastante satisfactorios cuando hablamos de frigoríficos, lavadoras, lavavajillas o, incluso, tostadoras. 

¡La campana extractora no me queda bien!

Sin embargo, estos remedios pueden llevar a la desesperación a quien intente aplicarlos sobre una campana extractora vista. Cuando la grasa comienza a depositarse en una fina película sobre su superficie y el polvo se adhiere hasta formar una textura tan aterciopelada como repugnante, poco o nada pueden hacer. Con estos productos, ciertamente se logra eliminar la grasa y el polvo, pero siempre quedan, por mucho que se intente evitar, trazas que delatan la trayectoria del trapo. Ya puedes frotar lo que quieras, que cuando una marca desaparece, aparece otra por otro lado.

Una posible solución a este problema es ir secando con una gamuza suave inmediatamente después de pasar el paño húmedo. Si esto no resulta -lo que no es infrecuente- un remedio infalible que no todo el mundo conoce consiste en frotar suavemente cualquier resto de residuo con uno de esos estropajos o borradores mágicos que, asombrosamente, cumplen lo que prometen. Realmente funcionan. Y esto es así porque este invento está fabricado con espuma de melamina, cuya microestructura puede alcanzar la dureza de un cristal. Una cualidad que permite arrastrar la suciedad como una lija, pero sin arañar las superficies.

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Esta entrada fue publicada en enero 21, 2014 por .
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